martes, 2 de diciembre de 2008

Entendiendo el porque la medicina actual es lo que es


A comienzos del siglo, las fundaciones Carnegie y Rockefeller subvencionaron un estudio sobre las universidades de medicina. El propósito era averiguar que universidades estarían mas interesadas en promover la “medicina científica”, y por lo tanto en promover las recién desarrolladas industrias tecnológicas basadas en fármacos y los hospitales. El informe Flexner, publicado en 1910 por la American Medical Association tras la realización del estudio mencionado, recomendaba que el apoyo financiero de las fundaciones solamente concedido a aquellas universidades comprometidas con la investigación científica basada en los modelos desarrollados en el siglo diecinueve. Todas las terapias no basadas en el modelo cartesiano fueron consideradas no científicas y por lo tanto quedarían privadas de apoyo.

Solo sobrevivió un 20 por ciento de las universidades incluidas en el estudio. El otro 80 por ciento adhería a la “doctrina vitalista”, que aseguraba que “el hombre ayuda, pero la naturaleza cura”, la Naturopatía, la Homeopatía y Fitoterapia fueron apartadas de la corriente principal y relegadas a la condición de medicinas populares. Finalmente quedaron desacreditadas por falta de recursos y por el acoso político.

Anteriormente la mayoría de los médicos eran ayudantes, aliados y alentadores de las personas que luchaban con las enfermedades en su vida diaria. El medico nuevo se convirtió en la fuente exclusiva del conocimiento especializado y en el héroe aniquilador de la enfermedad. De forma creciente fue delegándose mas autoridad y poder en el medico. Los pacientes fueron educados para que creyesen que solo los médicos sabían la causa de su enfermedad y que solo sus tecnologías o fármacos podían ayudarles.

A medida que se fue profundizando y ampliando la información científica sobre el cuerpo, los médicos y las personas perdieron la fe en la capacidad del organismo humano para curarse a si mismo. ¿Cómo podía alguien que no fuera un ilustrado y sofisticado ingeniero manejar una maquina tan increíblemente compleja y vulnerable? Esta fe fue usurpada de las capacidades de autosanación del cuerpo y puesta en manos de los “expertos”: los médicos.

Extracto de “ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA”, Harriet Beinfield y Efrem Korngold Ed. Liebre de Marzo

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