domingo, 20 de junio de 2010

Terrorismo de Estado israelí, ¿Que hay detrás del ataque a la flotilla de la libertad?

Como a menudo sucede con los acontecimientos importantes, la prensa desvía la atención del público de las verdaderas interrogantes. El tratamiento mediático del ataque israelí contra la Flotilla de la Libertad constituye un nuevo ejemplo de lo anterior. Los grandes medios de difusión se esfuerzan por decirnos quiénes son los buenos y quiénes son los malos, en vez de explicar la correlación de fuerzas. Thierry Meyssan analiza en este artículo las verdaderas motivaciones de Tel Aviv y Ankara y revela el detalle que transformó la demostración de fuerza de Israel en un desastre diplomático.

Algunos puntos de un documento muy interesante:

-En primer lugar, la intención de la Flotilla de la Libertad no era simplemente llevar ayudar material a los pobladores de la franja de Gaza sino romper el bloqueo. -Se trata de una técnica clásica de propaganda. Mientras se discute la veracidad de las fotos se escamotea el hecho que, a la luz del derecho internacional, no sólo el mantenimiento del bloqueo es ilegal sino que Israel, como potencia ocupante, tiene además la obligación de garantizar que la ayuda humanitaria llegue a su destino.

Por otro lado, debido al carácter indudablemente ilegal del ataque perpetrado contra la flotilla mientras se encontraba en aguas internacional,
los pasajeros estaban en todo su derecho de oponer resistencia, a condición de hacer [los pasajeros] un uso «uso proporcionado de la fuerza», como efectivamente fue el caso. -El objetivo israelí, como ya señalé desde el primer día en estas mismas columnas, era «destruir la credibilidad de Turquía» en momentos en que ese país ha comenzado un acercamiento hacia Siria e Irán –para decirlo con más precisión, lograr la caída del gobierno del primer ministro turco Erdogan– y «proclamar el liderazgo del movimiento sionista demostrando que Tel Aviv toma decisiones y Washington no tiene más remedio que aceptarlas» -El gobierno israelí creyó que tenía otra opción: demostrarle al Estado Mayor turco que si el gobierno civil trata de socorrer a los palestinos, Tel Aviv puede responder exacerbando la agitación entre los separatistas kurdos, y demostrar una vez más que, gracias al respaldo de Estados Unidos, Israel está por encima del derecho internacional. En pocas palabras, el gobierno de Netanyahu creyó que podía llevar a los militares turcos a realizar su quinto golpe de Estado. Partiendo de esa premisa, el dúo Netanyahu-Barak organizó un ataque de mercenarios kurdos contra la base naval de Iskenderun, en el sur de Turquía. -Dicho ataque tuvo lugar el 31 de mayo, poco después de las 0 horas. Los atacantes dispararon varios cohetes en el momento en que se producía el cambio de guardia, dejando un saldo de 7 soldados muertos. Por otro lado, el gobierno israelí se aseguró de que contaría con la correspondiente cobertura de Washington. Como señalara el líder libio Muamar El Khadaffi, es inconcebible que las fuerzas israelíes hayan emprendido una operación pirata en aguas del Mediterráneo sin informar por adelantado a la IV Flota estadounidense, fuerza cuya misión consiste precisamente en combatir la piratería y el terrorismo en esa zona y con la que los israelíes trabajan habitualmente.

La confusión territorial

En el momento de dar la orden de asalto, el gobierno de Netanyahu probablemente sabía que el Mavi Marmara había sido inscrito en las islas Comores. Los comandos israelíes creían por lo tanto que iban a cometer su acto de violencia en territorio de las islas Comores. Pero los organizadores de la Flotilla, al contar con el apoyo de las autoridades turcas, habían izado la bandera turca, no la de las Comores. Además, también habían desplegado una enorme bandera turca sobre un costado del barco. Según la jurisprudencia de la Corte Permanente de Justicia de La Haya, el barco no se considera por lo tanto territorio de las islas Comores sino territorio turco. Incluso ya había cambiado de nacionalidad cuando se unió al resto de la Flotilla y fue precisamente por esa razón que la Republica de Chipre le negó la entrada a su puerto. Todos los debates sobre el fracaso de la inteligencia israelí están vinculados a ese tema.

¿Cómo es posible que el Mossad no estuviese al tanto del cambio de nacionalidad del barco?


Todas las declaraciones indecisas de las cancillerías, en Washington, París y otras capitales, declaraciones en las que piden que se comprueben los hechos antes de poder pronunciarse sobre las consecuencias jurídicas, tienen que ver con ese detalle que nadie ha mencionado: en el momento del asalto, ¿el Mavi Marmara era territorio de las islas Comores o de Turquía?
La respuesta a esa pregunta reviste la mayor importancia. En efecto, Turquía es miembro de la OTAN y el artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte estipula: «Las Partes acuerdan que un ataque armado contra una o más de ellas, tenga lugar en Europa o en América del Norte, será considerado como un ataque dirigido contra todas ellas y acuerdan por consiguiente que, de producirse tal ataque, cada una de ellas, en ejercicio del derecho de legítima defensa, individual o colectiva, reconocido por el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, ayudará a la Parte o las Partes atacadas, realizando seguidamente, de forma individual o de acuerdo con las otras Partes, las acciones que juzgue necesarias, incluso el empleo de la fuerza armada, para restablecer y garantizar la paz y la seguridad en la región del Atlántico Norte.» Al cabo de una larga y tormentosa reunión a puertas cerradas, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, leyó una declaración que contenía una sola frase: «Yo exijo la liberación inmediata de los civiles así como de los navíos retenidos por Israel.» Exactamente 24 horas después de la declaración de Rasmussen, el vocero de la administración penitenciaria israelí anunciaba que había liberado a todos los prisioneros extranjeros (aunque mantiene detenidos a los ciudadanos israelíes implicados [en la asociación Free Gaza]) y que [los liberados] estaban a punto de ser enviados a sus países de origen o a algún país dispuesto a acogerlos. Este resultado revela la existencia de un problema inesperado. La OTAN fue conformada por Estados Unidos y Gran Bretaña con los Estados que componían su zona de influencia inmediatamente después del encuentro de Yalta. Estados Unidos y Gran Bretaña eran los líderes de la OTAN mientras que los demás miembros se sometían a las órdenes de Washington y Londres. Con excepción del paréntesis que abrió De Gaulle [al retirar a Francia de la estructura militar de la OTAN], ningún otro miembro se ha atrevido a cuestionar ese modo de funcionamiento. Sin embargo, como muestra de su creciente influencia, Turquía acaba de utilizar el Tratado del Atlántico Norte para torcerle el brazo a Estados Unidos.

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